Ahora que lo pienso, esa masa del demonio provoco también que en 5to de primaria no tuviera amigos, ni uno solo… Como no tenia con quien juntarme a la hora del recreo, me iba a la parte trasera del auditorio y ahí me estaba, escondida para que los demás no vieran que yo no tenía amiguitos, ahí me estaba la media hora comiéndome mi masa-basura. Patética en verdad. Hubo intentos para adaptarme si, pero no fue fácil. Primero intente entrar al coro del la escuela, pero me rechazaron porque según la maestra Norma (jamás olvidare su nombre) cantaba yo muy fuerte y no dejaba que los demás niños se escucharan, luego probé suerte en la escolta, pero no me escogieron que porque estaba muy chaparra. Un golpe de suerte fue lo que me permitió empezar a socializar e integrarme de nuevo al enfermarse una niña de la escuela, ella era parte de un show con coreografía en el evento del día de las Madres, como yo iba a verlas ensayar todos los días (obviamente no me habían escogido para eso tampoco, pero ahi ni me dieron explicaciones) me sabia los pasos, (recuerdo bien que era la canción de Yuri “que te pasa”) ya el evento estaba muy cerca y a la maestra no le quedo más remedio que integrarme al bailable (yeah!).
Ahora ya crecí, ya no estoy “rellenita” (nomas que tampoco soy flaca), ahora ya tengo muchos amiguitos, ahora ya no me gusta tanto el migajón de pan, ahora ya soy poquito más normal… Creo.


























