Y después de todo aquel ajetreo teníamos todo el derecho a nuestras vacacioncitas. ¡Playita! Dijimos los dos, playita es lo que tuvimos. Nos armamos de dramamine, melox, bloqueador, gotas para los ojos, aspirinas, sal de uvas plus (para la curda realidad), Losec 20, metroclopramida, ranitidina, etc, etc… Ahora que lo pienso creo que exageramos… en fin. Llegando fuimos directito al mar, a mi me ardió la piel y Carlos fue picado por una agua mala y aunque dicen que las ronchas provocadas por este animal se quitan con pipi ninguno de los dos seguimos el consejo. ¡Mejor a la alberca! Dijimos los dos, alberca es lo que tuvimos. Basta decir que quede como lanchera desde el primer día, lo de la picada de agua mala de Carlos no pasó a mayores. Al segundo día, pasamos un buen rato de la noche aplicándonos compresas frías para las quemaduras, pero bien romántico eh!
No comimos todo el marisco que hubiéramos querido y mi pobre Carlos casi pierde una uña, el capitán del barquito insistía en que mejor se la arrancara, pero Carlos jamás perdió la fe, jo jo. ¡Nos divertimos!; paseamos en un barquito, montamos a caballo, hicimos snorkel, bailamos salsa, moto acuática, etc… jeje bueno y eso es todo lo que les puedo contar, eso y algunas fotitos que aquí dejo. Ya estoy de regreso y puede ser que en el próximo episodio les cuente de como incendie la cocina… o puede que no.





* Nota.- Mucha gente me pregunta que si quien nos tomo las fotos donde aparecemos los dos ,si es nuestra luna de miel se supone que viajábamos solos. le dire; llevábamos un enano especial.