A veces dice “formal” otras veces dice “etiqueta”, generalmente te bañas, te peinas, te perfumas, te pones tus mejores atuendos para asistir a una boda. Ohh ironías de la vida… uno llega como “gente decente” y sale transformado en un payaso; con antenas, sombreritos de colores, lentes ridículamente grandes y pantuflas de señora fodonga (como diría Paco Stanley, que Dios lo tenga en su santa Gloria). Pareciera que el éxito de tu evento depende de que tan ridículo hagas lucir a tus invitados…Que somos? Dígame usted señor lector, que somos? Hombres o payasos? De que sirve el maquillaje? De que sirve el nudo de la corbata perfecto? De que señor lector?... Aunque debo confesar… que en mi boda hubo toda clase de ridículos artilugios (desde instrumentos musicales inflables hasta matracas), debo confesar señor lector que fui a una boda y use pantuflas fodongas y flamingos rosados en mi cabeza, bailoteaban alegremente mientras yo hacia movimientos exagerados para darles vida. Debo confesar señor lector que me gusta ser un payaso.
