Eulalio
Pinché con mi pan multigrano la yema del huevo, que se desbordo rápidamente. -Qué raro que comamos huevos de animales y corazón , tripas, hígado, y esas cosas, ¿no?- , Eso le comente a Carlos mientras desayunábamos esta mañana, -somos depredadores- dijo él. Ciertamente, pero yo pensé que no solo éramos depredadores, ya no somos cazadores tampoco, pensé que los seres humanos éramos algo mas malévolo que eso, mas macabro, porque nos damos a la tarea de criar de animales, los cuidamos y los alimentamos bien, les ponemos nombres y de vez en cuando los acariciamos, es un poco triste porque aquel puerco, aquella gallina o vaca puede llegar a pensar que se le quiere y no alcanzar a comprender porque el hombre que le daba de comer ahora le tuerce el cuello de esa manera… mejor creer que los animales no piensan, no sienten. El último pollo de granja que me comí se llamaba Eulalio.
