POST ESPECIAL DE HALLOWEEN
Y ahora un relato terrorífico por ser Octubre y por estar tan cerca el día de muertos o Halloween o lo que a ustedes se les pegue la gana celebrar…
POPA
Cuando una regordeta, morena y dientona niña llamada Marcela cumplió 7 años le regalaron una muñeca (no me acuerdo quien chingaos). Esta muñeca estaba vestida como de novia y en los brazos llevaba un bebe. Si le dabas cuerda a la muñeca sonaba una musiquita como de cuna y esta comenzaba a mecer a su plastificado bebe… realmente espeluznante.
Todas las noches la pobre Marcela se acercaba con cuidado a la muñeca(a la que llamaremos Popa) y la volteaba de espaldas, luego le echaba encima una cobija o una playera o lo que fuera, para así poder dormir tranquilamente… porque la pobre Marcela sabia que en las noches Popa cobraba vida y con sus ojos azules espiaba.
Un día a la pobre Marcela estaba tan cansada que se le olvido voltear a Popa y ponerle algo encima, entonces sucedió el horror… a media noche la pobre Marcela despertó y con un gran susto se fijo en Popa que a su vez también se fijaba en la pobre Marcela, luego después de unos cuantos minutos (que parecía una eternidad) Popa empezó a moverse y a mecer a su bebe mientras sonaba su música endiablada. La pobre Marcela casi (¡dije casi!) se hiso pipi en su cama y cerró los ojos, se armo de valor y corrió para aventarle una cobija a Popa.
La pobre Marcela se encontraba en un dilema, pensó en agarrar a popa y tirarla a la basura o aventarla a la casa de enseguida para no volver a verla jamás, pero… ¿y si regresaba? ¿y si regresaba, pero más enojada, con sus ojos azules ahora rojos? La pobre Marcela jamás se arriesgo, aguanto un buen de tiempo cuidando a Popa, hasta que la pobre Popa se volvió débil y fea (extrañamente le iba faltando cada vez mas pelo o se le perdía un zapato o se rompía su vestido) y un día, simplemente se fue.
La pobre Marcela jamás le conto a nadie de su terror, pero decidió nunca de los nunca regalar muñecas a pobres niñas… en todo caso regalaría una Bratz.
THE END
Bueno, eso es todo por hoy, espero que este relato haya sido de su agrado y no les haya traído recuerdos tenebrosos de su niñez.
¡Feliz… lo que sea! Y si tienen fiesta de disfraces me invitan muajajajajajajajajajaja

